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La cosmogonía de Atum

 

Hay diferentes versiones por las que los egipcios explicaban la creación del mundo. La más antigua de todas ellas, la teoría heliopolitana, dice que al principio no existía nada, solo el Nun -las aguas primordiales con potencial para la vida-, pero el dios Atum -el sol- se creó a sí mismo. También engendró a Shu -el aire- y a Tefnut -el agua – que engendrarían a Geb -la tierra- y Nut- el cielo- quienes se casaron en secreto. Atum, enfadado por ello, ordenó a Shu -el aire- que los mantuviera separados. Finalmente los amantes consiguieron unirse y, a partir de ellos, nacerían los otros dioses: Osiris, Isis, Neftis y Seth.


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